Cuando la tecnología deja de ser la respuesta
Cuando la tecnología deja de ser la respuesta
Escrito por
Kiyoshi Omaza
Publicado el
15 oct 2025

La promesa constante de la próxima solución
Durante años, muchas organizaciones han planificado y replanificado su parque tecnológico buscando un equilibrio delicado entre innovación y estabilidad. En ese proceso, casi todas han escuchado los mismos mensajes, repetidos con distintos nombres y modas: “hay que incorporar inteligencia artificial”, “hay que automatizar”, “hay que transformarse”.
El patrón es conocido. La tecnología se presenta como la respuesta natural a cualquier problema estructural. Y, sin embargo, pese a la inversión creciente, muchas organizaciones siguen sin percibir un retorno real, sostenido y comprensible de ese esfuerzo.
El verdadero problema no es la tecnología
La cuestión no es la tecnología en sí, sino lo que esperamos de ella.
Nos hemos acostumbrado a enamorarnos de las herramientas antes que del problema que queremos resolver. Adoptamos soluciones esperando que aporten, casi por inercia, claridad, eficiencia o control. Como si la simple incorporación de una nueva capa tecnológica fuese suficiente para ordenar una realidad compleja.
Pero la tecnología no decide prioridades. No distingue lo esencial de lo accesorio. No entiende el contexto si nadie se lo traduce.
Cada decisión deja una huella (aunque no siempre visible)
Toda decisión estratégica relacionada con tecnología deja rastro. A veces de forma explícita, otras de manera silenciosa:
Nuevos proveedores que se suman al ecosistema
Licencias que crecen sin un responsable claro
Renovaciones automáticas que se convierten en inercia
Promesas de eficiencia que terminan generando dependencia
En la superficie, todo parece funcionar. Los sistemas responden, los servicios están activos, los indicadores básicos no alertan de un fallo inmediato. Pero bajo esa aparente normalidad, pocas cosas están realmente conectadas o gobernadas como un todo.
El riesgo no suele ser un colapso repentino, sino algo más difícil de detectar: una complejidad acumulada que nadie observa de forma completa.
La pregunta que casi nadie quiere hacerse
En algún punto del camino surge una pregunta incómoda, pero inevitable:
¿Sabes realmente qué tienes hoy en tu organización?
No qué herramientas compraste, ni qué proveedores aparecen en un contrato, sino qué decisiones siguen activas, cuáles se han desviado y cuáles continúan ejecutándose sin que nadie recuerde por qué se tomaron.
Innovar no es avanzar sin dirección
No se trata de correr detrás de cada tendencia ni de vivir con el miedo constante a “quedarse atrás”. Una organización no necesita más tecnología por defecto. Necesita dirección, criterio y claridad.
Necesita entender qué aporta valor real, qué introduce fricción innecesaria y cuándo el movimiento más estratégico no es acelerar, sino pausar, ajustar o incluso detenerse.
Además, no todas las organizaciones, regiones o sectores evolucionan al mismo ritmo. Aplicar la misma fórmula para todos no es escalable; es costoso y, a menudo, frustrante.
Al fin y al cabo…
Ver con claridad tu mundo digital no significa innovar menos. Significa innovar mejor.
Visión & Análisis
Explora investigaciones, artículos y reflexiones sobre tecnología y estrategia.
Visión & Análisis
Explore articles, resources, and ideas where we share updates about the product.
Visión & Análisis
Explora investigaciones, artículos y reflexiones sobre tecnología y estrategia.

